Sábado, 18 de Noviembre de 2017
   
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La igualdad de género, determinante para el desarrollo

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La igualdad de género es un objetivo en sí mismo, pero también es un elemento determinante del desarrollo económico. Esta es la principal conclusión del Informe sobre el desarrollo mundial 2012: Igualdad de género y desarrollo, del Banco Mundial. Según el informe, la igualdad incrementa la productividad, influye positivamente en la evolución de las generaciones sucesivas, hace más representativo el proceso de toma de decisiones en la sociedad y aumenta las posibilidades de desarrollo.

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Según el informe, la productividad aumentará si se aprovechan más las aptitudes y talentos de las mujeres. Eliminando las barreras discriminatorias para las mujeres en determinados sectores u ocupaciones se podría aumentar la productividad hasta un 25% en algunos países. Por ejemplo, en el sector agrícola, si éstas tuvieran el mismo acceso que los hombres a los fertilizantes y otros recursos se podría incrementar notablemente la producción en los países en desarrollo. En este sentido, la vicepresidenta Salgado ha destacado que "la igualdad de género es desarrollo por sí sola porque amplía las libertades y capacidades de actuación de las mujeres y las niñas. Y de esta forma, mejora el funcionamiento de la economía y aumenta también las oportunidades de los hombres y de los niños".

Asimismo, un mayor control de las mujeres sobre los recursos del hogar puede mejorar las perspectivas de crecimiento de los países gracias a un cambio en las pautas de gastos. Y la potenciación de las mujeres como agentes económicos, políticos y sociales puede modificar las decisiones sobre políticas y hacer que las instituciones sean más representativas de una mayor variedad de opiniones. En palabras de Salgado, "como sucede en más ocasiones de las que parece, la igualdad es el anverso de la libertad y lo justo es también eficiente."

LOS AVANCES DE LOS ÚLTIMOS 25 AÑOS

En el informe se destaca que se han logrado avances considerables en todo el mundo en lo que respecta a reducir las disparidades de género en educación, salud y mercados laborales durante los últimos 25 años.

Las desigualdades entre niños y niñas en la educación primaria se han superado prácticamente en todos los países y se están acortando también  en la educación secundaria. En el caso de los países en desarrollo, hay más niñas que niños en las escuelas secundarias de 45 países, y hay más chicas que chicos en las universidades de 60 países.

También se observan progresos en la esperanza de vida: las mujeres de los países de bajos ingresos no solo viven más que los hombres, sino que viven 20 años más que en 1960. En buena parte del mundo se han reducido también las desigualdades respecto de la participación en el mercado laboral: en los últimos 30 años, más de 500 millones de mujeres se han incorporado a la fuerza de trabajo.

El informe remarca así mismo el aumento de la participación de la mujer en cargos del Gobierno y la administración pública de los distintos países, que  ha pasado de una media del 8% en 1998 hasta el 17% en tan solo diez años. En este ámbito, el documento destaca los datos de España, junto con otros países como Francia, Finlandia o Suiza, en los que la presencia femenina en los órganos de Gobierno es superior al 40%.

En el marco de un análisis histórico, el documento también señala a España  como ejemplo de avance en cuanto a derechos y libertades sociales de la mujer desde la década de los 70, junto con Alemania, Grecia  y Suiza.  Destaca, asimismo, que la transición española fue un claro  modelo de impacto positivo en ámbitos como el Derecho de familia o los derechos de la mujer.

La vicepresidenta Salgado ha remarcado estos logros en su intervención inaugural, al afirmar "que el avance en igualdad de género ha sido una de las fuerzas más determinantes del progreso económico y social que ha experimentado España en este periodo relativamente corto. La incorporación plena de la mujer al mercado laboral y la desaparición de las mayores trabas para su acceso a la educación y las oportunidades económicas han permitido elevar la productividad y la renta per cápita".

AÚN PERSISTEN MUCHAS DESIGUALDADES

Sin embargo, en el informe también se señala que aún quedan desigualdades en muchos ámbitos. La peor, la excesiva mortalidad femenina con respecto a la de hombres y niños en países de ingresos bajos y medianos, estimada en torno a 3,9 millones cada año. Aproximadamente, dos quintas partes de las niñas no llegan a nacer porque los padres prefieren tener hijos varones, una sexta parte muere en la primera infancia y más de un tercio fallece durante la edad reproductiva. El número de vidas perdidas está aumentando en África subsahariana, especialmente en los países gravemente afectados por el VIH.

Otras de las deficiencias detectadas son las relativas a la escolarización femenina que, a pesar de haber crecido de forma generalizada, continúa estando muy por debajo del índice masculino en algunos países del África subsahariana y del sur de Asia.

También se denuncian el acceso desigual de las mujeres a las oportunidades económicas y grandes diferencias en materia de voz y participación entre mujeres y hombres, tanto en el hogar como en la sociedad.

ÁREAS DE ACTUACIÓN PARA EL FUTURO

Para terminar con estas desigualdades, en el informe se insta a la acción en cuatro ámbitos:

reducir tanto la mortalidad femenina como las disparidades de género que persisten en la educación.mejorar las oportunidades económicas para las mujeres y acortar las diferencias entre géneros en cuanto a retribuciones y productividad.dar mayor voz y participación a las mujeres en el hogar y en la sociedad.limitar la transmisión de situaciones de desigualdad de género a generaciones futuras.

"La clave para lograr la igualdad de género continúa siendo la necesidad de orientar específicamente las políticas públicas nacionales", asegura  Ana Revenga, codirectora del informe. "Para ser eficaces, esas políticas deberán estar orientadas específicamente a las causas fundamentales de las disparidades de género. En el caso de algunos problemas, como la elevada mortalidad materna, será necesario fortalecer las instituciones que prestan servicios. Si se trata de otras deficiencias, como el acceso desigual a las oportunidades económicas, mediante las políticas se deberán abordar las múltiples limitaciones —en los mercados y en las instituciones— que mantienen a las mujeres atrapadas en empleos de baja productividad e ingresos escasos".

Para lograr la igualdad, el informe considera primordial una política pública bien orientada y sostenida a nivel nacional que se fundamente en las causas de las disparidades y que responda en las cuatro áreas de actuación que se han analizado. También es importante la colaboración de la comunidad internacional, que  puede desempeñar un papel que complemente y preste  apoyo a las políticas nacionales en estos ámbitos prioritarios.



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